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Anécdota sobre el signo de piscis en la casa IV de una revolucion solar.

Una revolución solar, es imprescindible siempre, estudiarla con la carta natal. Porque la carta, al ser un mapa, nos describe los parámetros, caminos y atajos de la gran experiencia. Y cada experiencia es en sí, única, desde la propia percepción individual.

Por eso, aunque dos personas tengan cartas muy parecidas, o signos conjuntos, sus experiencias serán personales y sus escenarios variaran en la medida, de lo que ese individuo tenga que concienciar. Y la revolución solar, lo que nos trae, es información sobre las experiencias venideras. Pero cada unos de nosotros conduce su propio vehículo. Y el mapa de carreteras es necesario, o sea, la carta natal.

La carta natal, ese mapa genético, nos muestra de qué está constituída nuestra personalidad, con la finalidad de comprender, al fin y al cabo, las caracteristicas y atributos de la raza humana y que a cada ser humano le toca constelar.

Así, pues, en cada revolución solar, tendremos la oportunidad, de encontrarnos con un paisaje distinto, teñido cada año de diferentes matices, para seguir experimentando en el ir y venir de la vida.  La etimologia de Revolucion reza asi, en latín revolvere, significa volver de nuevo, pero tambien significa en su original latino, ir otra vez a lo mismo, volver al lugar en que se estaba antes.

El factor que determina ese movimiento, es el sol. El sol de nuestra carta natal vuelve a su posición natal, por grado y signo, alrededor de un año después. A menudo, el grado del sol natal, puede coincidir horas antes u horas después. Un año no son 365 días exactos, y la revolución te lo confirma.

Hasta ahora, el sol ha sido siempre el arquetipo más relevante en una carta natal por su connotación mitológica, podriamos decir, de ser el astro rey, dador de vida. Su símbolo guarda un significado crucial para el entendimiento cosmológico y así, el conocimiento humano. Una circunferencia y un punto central. Un punto fijo y un movimiento periférico, dando vueltas, como la rueda de la vida o el samsara si lo equiparamos a las reencarnaciones, como los orientales nos han contado. LA EXPERIENCIA ES MOVIMIENTO, EL MOVIMIENTO ES EXPERIENCIA.

Por lo tanto, en una revolución solar, vemos el desarrollo de lo que el sol natal, como conciencia de uno, aparentemente estático en un mapa astrológico individual, vivencia el fruto de su experiencia, en el mundo de lo fenoménico. Nos desvela hacia donde se dirigen sus experiencias, desde su posición natal.

Las casas cardinales, sobretodo el AC, son fuertes puntos de cambio. En los puntos cardinales, la energía pivota, abriendo puertas a la conciencia. Los signos vinculantes a las casas cardinales, conllevan gran importancia en ese área de la vida. Son oportunidades de verdaderas reflexiones, porque pueden anunciar un fuerte cambio, o lo que diríamos, una crisis de conciencia.

El tema de este artículo es la casa IV en Piscis. He creído oportuno, sin embargo, un pequeño prólogo, un hilo conductor para llegar hasta este punto.

La casa IV es un casa cardinal, además de uno de los pilares de la vida de cualquiera, haciendo referencia a la familia, el hogar, el progenitor, el pasado. Pero si ahondamos un poco más, es también un campo de información, del inconsciente colectivo, registros o memorias de la humanidad. De dónde procedemos. No solo el linaje familiar genético, sino el linaje familiar humano,” adeénico” (ADN).

Recuerdos de nuestro paso por las distintas razas humanas, para entender su evolución y por índole, quiénes somos…¿no es verdad que la importancia de nuestro árbol genealógico nos alimenta de una información primordial, para comprender un poco mas quiénes somos? entonces, profundamos más todavía en las entrañas de aquello a lo que pertenecemos, la familia humana. La memoria ancestral; cómo empezó el hombre a sobrevivir gracias a nuestro instinto primario, a conocer eso que llamamos emociones, a través del gran juego del sufrimiento, que por cierto, muy bien escenificó el programa del Gran Hermano, y a desarrollar nuestra conciencia. Es un hilo conductor, como el cordón umbilical, entre la madre y el hijo, pero ahora la madre es la humanidad y nosotros el hijo.

Bien….

¿Qué pasa con el signo de Piscis en esta casa, la IV, cuando nos viene por revolución solar?

Podriamos considerar todos los criterios originales de este emplazamiento, que podemos leer en cualquier libro de astrologia. Pero en revolución solar, y teniendo en cuenta el movimiento anteriormente suscitado, veamos su historia:

Es un momento en el que el individuo con este emplazamiento puede estar llegando a un punto de destilación emocional, de vital importancia, pues el suelo se abre, el concepto de seguridad de lo que representa el clan, lo familiar, se inunda, se hunde. Es el momento de un cierre con impecabilidad, del pasado, aunque sabemos que no siempre sin dolor. Normalmente viene acompañado de tsunamis internos, o proyecciones masivas con el entorno. Pues es de tal magnitud el emerger emocional, que se desborda. Todo depende, por supuesto, de cómo hemos ido cerrando los capítulos de nuestra vida. Es el momento de reajustes entre los componentes de una misma familia, del perdón, de la comprensión de que uno es madre y padre de sí mismo. De soltar, dejar ir, todo aquello que ya es caduco, todo aquello que nos ha hecho sufrir, comprender las experiencias y agradecerlas, que sin ellas, no hubiéramos avanzado. Que no hay culpables, sino actores del gran teatro de la vida.

El agua de Piscis, es un agua sagrada con la que purgamos nuestros propios demonios. Es un baño de conciencia. Un momento sagrado, perdonad que lo repita, no encuentro palabra mejor, ni sinonimo adecuado. Es un bautizo.

SI teneis este emplazamiento, espero os sirva de algo este pequeño artículo y si alguien quiere comentar algo, puedes escribirme aqui

 

Anna Cervera

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