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 Al entrar la Luna progresada en el signo de Capricornio, el peregrino empieza a regresar a casa.

Capricornio implica un choque con la realidad, donde uno tiene que empezar a reconocer unos limites.
Sea a través de circunstancias externas, o debido a una toma de conciencia personal, uno se encuentra en la necesidad de decir:
!Ya basta!, hasta aquí puedo llegar.

De hecho, parece como si uno tuviese momentaneamente que volver atrás. El grado de frustración que experimentamos en este momento puede ser directamente proporcional al grado de “irrealidad” que uno ha alimentado durante el pasaje de la luna en el signo anterior, Sagitario.
El choque con la realidad de los primeros grados del signo, en el caso de aparecer impuestos por las circunstancias en forma de deudas, compromisos u obligaciones ante los que uno ya no puede escapar, podrian ser el resultado de haber vivido por encima de sus posibilidades, o esperando que algo “magico” ocurra que le saque a uno las castañas del fuego.

Esos són los “excesos” sagitarianos a los que capricornio pondrá limites, porque llegó la hora de rendir cuentas.

Y hablando de rendir cuentas.
Quisiera permitirme un inciso.
A nivel del colectivo, vemos que cuando Plutón entró en el signo de Capricornio en 2008, (saliendo de Sagitario), y a dia de hoy que aún transita los primeros grados del signo, la Plutocracia Dominante decidió pinchar la burbuja especulativa que mantuvo a todos los catetos de pueblo alucinados con la perspectiva de hacerse millonarios a base de endeudarse hasta las cejas, después de que como pececillos hubiesen mordido la carnada ofrecida desde los bancos y los pulpitos de los  politicos.
Ahora los pescadores tiran de las redes, y se quedan con sus casas, sus avales, sus nominas…  ¿Cuanta gente lo va a perder todo?

¿Que fué de la bollante españa 8ª potencia economica mundial que salia triunfalmente de la cuneta de la historia para ocupar su lugar en la geopolitica de los cojones?

Si de verdad Capricornio habla de rendir cuentas a los responsables, creo que podemos albergar esperanzas de que La Verdad acabe triunfando sobre la Mentira.

Pero volviendo al tema de lo personal.
Cuando el individuo alcanza a través de su Luna Progresada el signo de Capricornio, de un modo u otro se tiene que hacer la siguiente pregunta:
¿Hasta que punto he realmente conseguido encarnar en mi mismo los ideales que me inspiran?

Esta pregunta es la que alcanza de lleno el corazón. Y una vez hecha, algo empieza a “tomar forma” en las profundidades de la naturaleza de uno.

Para aquellos que han dirigido la flecha de su aspiración en la dirección  adecuada, y que se involucran con su “disciplina”, este puede ser un momento absolutamente extraordinario. Puede ser que uno se tenga que aislar durante un tiempo, para revisitar los paisajes montañosos, desolados y solitarios de su alma, porque hay que poner en tela de juicio los conceptos que de la realidad llevamos anclados en la memoria, heredados del pasado.

Pero es también ese lugar desde donde surge la conciencia de su propia unicidad.!

Los primeros grados del signo de Capricornio parece que obligan a “revisar” el pasado, hacerse cargo de su responsabilidad, y perdonar. Es decir, dejar de culpar “al mundo”, por lo que uno ha hecho de su propia vida.

Al avanzar la Luna por los grados centrales del signo de Capricornio, y habiendo uno efectuado ese proceso de introspección y toma de responsabilidad, una Oportunidad de Oro se presenta para realmente avanzar en el proceso de individuación representado por el signo de Capricornio.

Al tomar las riendas de su propio destino, automaticamente uno recupera la dignidad, el “centro”,
el poder y la autoridad sobre si mismo. Uno recupera la autonomia. La soledad deja de ser una carga, sino una elección libre. Se ha perdonado el pasado.
La soledad deja de ser ausencia, y se convierte en plenitud. El presente es lo que cuenta.

Sin embargo, si el individuo cuya Luna Progresada atraviesa los grados centrales de Capricornio no alcanza suficientemente ese grado de madurez y de reconocimiento interior, se encerrará cristalizandose en una dureza de espiritu, sustituyendo la dignidad perdida con actitudes de autoritaria arrogancia, o entablando luchas por “el poder” tratando de dominar al “grupo”, o de imponer su influencia.

Cuando la Luna progresada se acerca al final de su periplo por el signo de Capricornio,   vemos cuales son los frutos del esfuerzo.
En los ultimos grados, una insatisfacción o hastio suele producirse, sea porque uno acaba atado a la servidumbre de las obligaciones, en la resignación, temiendo perder lo que con tanto esfuerzo ha conseguido, cristalizando su vida alrededor de lo meramente practico y utilitario, o, porque aún habiendo logrado encarnar, a través de la disciplina y la constancia, la maxima expresión, o la “perfección”, o la eficacia sistemica del orden, uno se hay quedado aislado, solo, o finalmente empobrecido, incluso en medio de todas las riquezas y exitos del mundo.

Nuevamente aquí aparece la lección de Capricornio. El reconocimiento de los limites.
Al final, como al principio uno tiene que decir,:
!Ya basta!, hasta aquí puedo llegar.

Porque sean cuales sean las alturas que uno alcance, por si solo, con su propio esfuerzo,  al final, lo que cuenta siempre es…compartir.

Y ahi comienza la odisea de nuestro peregrino, que ha de bajar de sus solitarios montes para volver a buscar a sus projimos, en el signo de Acuario.

En el Ciclo de Lunación Progresado, el cuarto creciente representa un momento crucial en el que uno tiene que tomar decisiones, y actuar valientemente en consecuencia.
Esta es una crisis de acción, y el individuo habrá de movilizar todas sus energias en una dirección concreta, con el fin de dotarse de los medios que le permitan obtener sus fines a largo plazo.

Ya no es momento de mirar atrás ni de dudar. Hay que romper definitivamente con el pasado para hacer de su vida un campo fertil sobre el cual el impulso vital engendrado durante la Luna Nueva Progresada anterior pueda prosperar.

Si un Cuarto Creciente tiene lugar con la Luna Progresada en Capricornio, ha llegado la hora de madurar, hacerse “voluntariamente” responsable, independiente y de concentrar sus esfuerzos sobre objetivos concretos.
En la casa 8, este reto ha de pasar por eliminar el efecto nocivo que las toxinas de los miedos, los rencores y las cargas emocionales del pasado no resuelto han tenido al covertirse en “la estructura dominante”  de su mundo interior.
Y renacer.

Juan de la Fuente

http://www.astrologiadelafuente.com/category/astroblog/

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