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Seguimos con el ciclo del simbolismo de las casas…

 

EL SIMBOLISMO DE LA CASA 4…Cancer… la Luna

 

Los esotéricos dicen que la casa 4, la familia, es la Gran Iniciación. Es la primera gran cuadratura. El fenómeno energético implícito en esa esfera de la vida, y por el cual podemos experimentar dolor o sufrimiento, es la Emancipación.

 

La palabra procede del latín emancipare, liberar a alguien de la subordinación.

 

Esta frase debe entenderse desde el verdadero significado de las palabras. La subordinación no es más que estar bajo la tutela o mando de otro. Es un acto natural cuando existe una jerarquía. La familia en sí, es una jerarquía, una estructura, y como estructura  tiene sus partes fijas y sus partes más flexibles. Desde luego, con Plutón en capricornio, la estructura familiar no está de menos a la hora de sufrir cambios.

 

La casa 4 situada en el bajo cielo es una puerta al pasado, a lo inconsciente, a una memoria, pero no solo a la del propio individuo sino también a los registros más antiguos de la humanidad.

Este lugar sagrado afectado por la gravedad, contiene todo lo que crea a partir de sí mismo, es el sostén. Es como el útero, contenedor y receptáculo que permite la creación a través de su propia sustancia.

 

No olvidemos esto, lo que se crea dentro contiene y está hecho de esa misma sustancia. El hombre, de igual manera, contiene las características de la HUMANIDAD como entidad mayor. Por lo tanto, los atributos que llamamos positivos y también los que llamamos negativos, se encuentran en la misma unidad de medida.

 

El inconsciente es fuente de todo saber. Cuando hablamos de lo inconsciente, no hay juicio de bueno o malo, sino que ES.

La parte de la psique que divide es el subconsciente, porque ello responde a  la Ley de la Dualidad. Ni siquiera eso es “malo”, sino que es así, forma parte del mecanismo de la vida.

 

En la casa 4 nos encontramos con ese inconsciente, y fuente de saber. Es el Fons et Origo, las aguas de toda experiencia, ¿De dónde vengo?, las Raíces, los Orígenes….

Referente al concepto de pasado, es curioso cómo puede emerger una repetición rítmica del mismo, impermeable a los cambios. Es decir, que bajo la sustancia, como si de la salvia de un árbol habláramos, hay una información genética con tendencia al uso del presente, desde el propio pasado, que desemboca en el mismo presente donde vivimos esa repetición, y experimentamos la ilusión de los cambios.

                                

La resistencia al cambio sucede a través de su repetición rítmica. Y vamos repitiendo patrones familiares, como si tuvieran vida propia. No quieren cambiar. Es una energía que pretende perpetuarse en el tiempo para seguir viviendo. Sin embargo, aunque Cancer trae un movimiento que comienza mucho más adentro, un pulso donde aparece la conciencia instintiva, porque es la madre de las formas, también el propio movimiento evoca la posibilidad de un nuevo comienzo.

 

En la casa 4 encontramos la atmósfera emocional en la que nos hemos criado, y fundamenta un sentimiento para la personalidad. Un trasfondo anímico del que probablemente vamos a alimentar y nutrir al resto de nuestras actividades vitales. Vemos cómo hemos sido nutridos emocionalmente y cómo nutriremos.  La raíz de nuestro árbol y su salvia, desarrollará nuestra autoestima, el sentido de pertenencia y el enraizamiento afectivo.

 

Lo emergente de la casa 4 no es cuestionado, sino actúa inconscientemente como principal obstáculo de nuestra individualidad, para evidentemente trabajar los tabúes del sistema familiar.

 

Fijaos que la forma de un receptáculo, ofrece cobijo pero también puede interpretarse como vacío, si uno no recibe esa seguridad. Uno de los métodos para conseguir seguridad es enraizarse en un grupo. Uno se siente como en regazo. Pero el regazo impide todo crecimiento, es como una seducción. La persona no vive su vida, no experimenta por sí misma. Reproduce el juego secular que se vivió en la infancia, desconectándose así de los sentimientos más profundos.  Y  la falta de profundidad indica una desconexión con el alma. En lo superficial no hay sufrimiento, de acuerdo, pero uno no se alimenta. Hasta que llega un momento en que la salvia de nuestro saber más remoto, esa fuente de sabiduría, emerge y lo devasta todo a su paso.

¡Y es que ahí tenemos también nuestra individualidad!, ¡La casa 4 es nuestro cordón umbilical!

 

Puede que arrastremos el peso de un destino familiar, que podremos estudiar, dependiendo del mapa particular del individuo en cuestión.

Hay imágenes que pueden venir del Inconsciente Colectivo, como acontecimientos remotos de la Humanidad, la Gran Familia.

 

Los planetas que tengamos en la casa 4 dirán lo vinculante del destino de una persona, respecto a su vida emocional y su seguridad afectiva. Esa atmosfera emocional que ejerce de suelo invisible. Si no tenemos en cuenta esos planetas obtendremos comportamientos infantiles, sin embargo escucharlos nos hará establecer conexión.

 

El Fondo del Cielo, lugar de “submarinismo” profundo. La inmersión en sus aguas, trae el descubrir oscuras dependencias afectivas. Vínculos ocultando necesidades emocionales no cubiertas. Es un proceso para liberar energía instintiva y emotiva cristalizada en el pasado…con ello se puede realizar una nueva inserción en el mundo de la relación afectiva.

 

Alguien dijo una vez, algo muy interesante e inteligente, que dice así:

“El hogar aparece cuando por fin cedemos al deseo de inclinarnos sobre nuestro pasado, para reencontrar allí lo que una vez dejamos apartado en el camino y ahora es necesario”

 

“Cada vez que algo en nuestra vida comienza o finaliza un ciclo, cada vez que hay que dar un paso adelante, se activa la casa 4. Ahí está la fortaleza.” (J.M Moreno)

 

El Desarraigo sacude los apegos capaz de generar la confianza en uno mismo

 

Anna Cervera 

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