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Este lugar de la carta, que a menudo parece un agujero negro, forma sin embargo, parte de nuestras experiencias humanas. Todo depende desde donde miremos al mundo.
Donde existe plenitud, hay un vacío que la abraza, y un vacío también está lleno, pero lleno… ¿de qué?

Esta respuesta depende del contenido de uno mismo o la vacuidad de uno mismo.

La casa 12 tiene varias connotaciones o criterios que a lo largo de este artículo espero ser consecuente con su simbolismo y llegar a la unicidad del significado.

Retiro, interiorización, aprisionamiento, encierre, hospitales, cárceles, la casa del Padre, el inconsciente, la espiritualidad, seguro que me dejo alguna.

El recorrido del zodíaco desde Aries a Piscis pasando por Tauro, describen una historia, el relato de la vida. El movimiento de la experiencia para el aprendizaje de la adaptación al entorno. Si empieza por un comienzo, también acabará con un final. A medida que se va llegando al final de una historia, se ha adquirido más madurez y mayor conciencia, y la energía tiende a un recogimiento para nacer de nuevo.

Cuando nos recogemos, cuando necesitamos aislarnos, es un movimiento más de la vida, igual de importante como cualquier otro. Pertenece y tiene su lugar en ella. Si hubo actividad y ahora toca quietud, bienvenida sea y seguro que tiene su razón de SER.

Es un estado de conciencia, una oportunidad para reconectarse con uno mismo. Con nuestro corazón. Cualquiera de los lugares físicos que uno puede o está obligado a visitar y que estén teñidos de sensación de recogimiento o aprisionamiento, como estar en una cárcel o en un hospital, la vida probablemente, y que nadie me malinterprete, intenta aportar otro tipo de conciencia al individuo, a través de una exigencia interna de necesidad de concentración, para expandirse hacia dentro. Cuando esto sucede, ahí fuera, en la vida externa ha habido una actividad importante enfocada exclusivamente a vivir la experiencia de manera totalmente física. La conciencia es del físico, el mundo de las sensaciones, pero el ser humano también tiene otros campos de conciencia. Y llega un momento dado en que el alma comienza a exigir, y no se confunda el sentido de esta palabra pues evoca más bien el sentido de la acción de la fuerza interna del ser.

A mí hay una palabra que me gusta mucho para esta casa, la palabra REDENCIÓN.

Esta palabra viene del latín “redimére” y significa “rescatar o sacar de la esclavitud al cautivo mediante un precio”. La palabra “redención” viene de “redemptio” que significa “re-compra, rescate”

El término redención es un término muy significativo en la conciencia humana. La redención es la acción que puede llevar a cabo una persona para quitar el dolor o el sufrimiento a otra.

Muchas veces, uno mismo puede ser redimido de sus “pecados” simplemente obrando bien y sin la necesidad de otro, cambiando esos errores por mayor amor y respeto al prójimo. La redención puede ser entonces entendida como una segunda oportunidad para encarar la vida, la realidad libre de dolor o sufrimiento. Tiene un carácter muy religioso y espiritual pero encaja a la perfección con el simbolismo de esta casa.

Interiorizar o retirarse a buscar dentro de sí, no es más que buscar la unión con la fuente. Dicho de otro modo, uno, al quedarse en quietud o en soledad aceptada, su atención está puesta en otro estado de conciencia donde buscamos respuestas o donde buscamos el sentido de la vida.

De nuevo, cuando un individuo acaba en la cárcel, el hecho de no poder relacionarse con el entorno inmediato y estar totalmente limitado, Saturno, llega Neptuno y lleva a dicho individuo a sensibilizarse y lo conduce a una reflexión un día u otro sobre lo que ha sucedido. Entonces puede llegar la comprensión porque el individuo ha conectado con su interior y su estado de conciencia ha cambiado.

En los hospitales ocurre lo mismo. Pero la reflexión suele ser sobre la muerte, normalmente. Uno se queda impedido también en la acción externa, y solo queda una vía interna. Entonces si existiera una enfermedad, uno toma conciencia de la posibilidad de abandonar el cuerpo algún día, pues quien enferma es el cuerpo. Si la estancia en el hospital no es por gravedad, igualmente, la actividad externa no es tan amplia, así que entramos igualmente en reflexión y pensamos en aquellas cosas en las que no le dedicamos mucho tiempo y también son importantes.

La casa XII no debe asustar ni dar miedo. Es una oportunidad de conexión. Si vemos avanzar un tránsito lento hacia esa casa, preparémonos para buscar dentro de nosotros otros valores más espirituales de la vida, que también están en el día a día.

No obstante también, hay que tener cuidado porque en la XII uno puede “engancharse” en una necesidad de “seguir soñando”, o de olvidar. Es como el periodo de ensueño que precede a Aries.
Lo Neptuniano refuerza la empatía pero puede producir mecanismos de huida muy potentes.
En ese enfrentamiento del Yo con el no-Yo, hay pautas inconscientes que emergen de una forma natural, o incontrolada, lo que lleva a situaciones donde se genera confusión.

Los planetas que estén emplazados en este sector evidentemente tendrán dificultad para concretar o materializar, pero si aprendemos a ver el mundo desde el espíritu constante de todo lo que nos rodea, probablemente esos planetas albergaran secretos muy interesantes acerca de la vida. Solo hay que soltar resistencias.

Os dejo reflexionando….Un abrazo,

Anna Cervera

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