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Como ya hemos recordado en otros articulos de esta serie de los simbolismos de las casas, escribo, en referencia  a la casa 8, solo una parte de ella, en lo a que resultado emocional se refiere y en parte también.

Sabemos que es una casa de agua, sabemos que tiene que ver con Escorpio, y su simbolismo, lo sagrado de este lugar de experiencia, en parte, nos lleva a conectar con estados de conciencia en la profundidad de lo emocional. Las emociones son el instrumento de encarnación del espiritu, y de ahi, el estado del sufrimiento. Tengamos planetas en esta casa o los recibamos por transito, no pasa ni desapercibido ni de largo.

Una de las experiencias mayormente vividas en relacion a la casa VIII es el sentimiento de abandono, pero quisiera añadir también, el estado de abandono.

A través de experiencias de tremendo dolor emocional por pérdidas o muertes, y entendemos por muerte todo aquello temporal, todo aquello gobernado por el tiempo y que es perenne, que tiene caducidad, entramos en un estado de abandono al que justamente “hay que abandonarse”, “entregarse”. El estado de abandono aparece tras el sentimiento de abandono. Este último es la reacción emocional derivada de un acontecimiento o suceso de pérdida, sea de una persona, o de un objeto, sueño, cosa, idea, que nos lleva a sentir dolor profundo por quedarnos sin aquello. El vacío de ello, genera a nivel neuro-emocional, el sentimiento de abandono. Este sentimiento es como sentir lo inverso al dejar algo o alguien. Es sentir que aquello o ese alguien te deja a ti. El otro o lo otro deja de tener una relación con nosotros, pero a veces tiene que ser así.

Los lazos de unión se sueltan, se abandonan a uno. Es lícito por tanto sentir lo que se siente, sentir el abandono, y con ello todas las emociones que conectan con ese sentimiento, tristeza, apatia, depresión…..melancolía

En la observación del dolor, si hacemos el ejercicio, podemos sentir nuestro estómago vacío realmente, no es una metáfora, es una sensación fisiológica. A la vez sentimos una opresión en la garganta, haciendo constar asi, una interacción entre los chakras sacro y laríngeo. Si conectamos con esa sensacion fisica, iremos entrando en el propio estado de abandono, iniciado por un sentimiento de abandono.

Sabemos que la relación de los chakras son indicadores de circulacion energética, con un sentido de ser. Si permitimos esa circulación energética, a la vez permite el movimiento de rotación de lo que contrariamente acabaria en trauma o tumor. Al permitir su circulación y con ello el movimiento de rotación, también se impulsa un movimiento mayor hacia todos los sistemas fisiológicos de nuestro cuerpo, limpiando y purificando asi, la sustancia emocional e integrarla.

La conexión con el sentimiento de abandono y su apertura hacia el estado de abandono es una pequeña iniciación. Todos podemos hacerlo. Podemos hacerlo con cualquier emoción dolorosa.

El triángulo de agua, Cancer, Escorpio, Piscis, son la propia circulacion del ciclo del agua, donde una emoción es tratada hasta su resolución. En cancer reconocemos la emocion y la nombramos. La expresividad de Cancer pasa por este tipo de ejercicio consciente. Una vez detectado lo que sentimos, lo observamos y entramos en el proceso alquimico de Escorpio. Al permitir su proceso de destilación y purificación, llegamos a la comprensión en Piscis. Lo que llamamos el amor incondicional.

Pero es lo sublime de la emoción, La Transparencia.

Querido lector, la casa VIII está destinada a efectuar este tipo de iniciaciones. Transformar, cambiar el estado de consciencia.

Podemos hacerlo conscientemente o dejar que el camino del sufrimiento lleve las riendas del asunto. Tenemos elección. El cambio, la transformación es posible siempre porque así es todo lo que Dios creó. Nada es infalible, nada es perenne, nada es para siempre…sin embargo el tiempo, gobernador de lo perecedero, también es un estado de consciencia, y debe ser trabajado y tenido en cuenta.

Desde nuestro observador  latente de vida, aprendemos de la experiencia en el tiempo. Asi mismo, por el simbolismo de la casa VIII sería bueno abordar estos asuntos. Dejar ir, dejar de controlar, permitir que la muerte suceda, porque vaciar es dejar entrar algo nuevo. Lo nuevo también puede ser un nuevo valor en uno mismo. No es necesario perder a nadie, ni nada, si está en nuestras manos. El permiso a la muerte, para que ella misma nos retire aquello que nos impedía crecer. El Sacrificio, es ofrendar. La ofrenda. Nos ofrendamos a nosotros mismos. Una parte de nosotros cambia, se transforma. 

Sin resistencias.

Dejar que emerja en uno un cambio de estado, una nueva consciencia sin resistencias. Sacrificamos nuestro ego, eso sí, pero nuestra personalidad sabe que está a merced de nuestra alma, y ella solo espera, en el no tiempo, que se de el matrimonio, la comunión de semejante relación sagrada. 

 

Anna Cervera

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