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Cáncer es el primer signo de la trilogía de Agua, es el Yod de ese elemento y, como tal, es la puerta de entrada de los sentimientos, como Aries es la puerta de entrada del designio divino. Tanto el uno como el otro, en sus respectivos elementos, son signos Yod, y por  lo tanto, portadores de semilla, de manera que lo dicho sobre Aries podría ser repetido en relación con Cáncer, con la única diferencia de que aquí el potencial de los sentimientos es el que se pone en marcha. Al finalizar el ciclo de Fuego, el individuo toma conciencia de aquello que en el ciclo anterior ha llevado en su inconsciente. Sagitario ha exteriorizado el designio que transitaba por el interior y, al hacerlo, la persona descubre su realidad, que es ahora aparente, y la ama. Si fuego se traduce por energía, acción, dinamismo, agua se traduce por sentimientos, emociones, deseos, amor. Y si en Aries encontrábamos el manantial de las energías creadoras, en Cáncer encontraremos el manantial del amor.

 

Cuando el Sol transite por Cáncer nuestra misión ha de consistir en tomar conciencia de nuestro potencial emotivo, haciendo que se adecue a la parte más elevada de nuestra personalidad. Se trata de promover las experiencias incluidas en nuestro programa, dando prioridad a la cuestión emotiva, trabajando, moldeando y puliendo los sentimientos. Esto no implica que tengamos que excluir de  nuestras actividades otras tareas, como por ejemplo las de tipo intelectual, sino que hagamos lo que hagamos siempre tengamos en cuenta nuestro mundo emotivo. Será el momento de de soltar, compartir o canalizar todo ese caudal emotivo, ayudando a los demás, de forma altruista, sin esperar nada a cambio. Hemos de aprovechar el momento para plantar  las semillas del amor.

Escorpio  es el segundo signo del elemento Agua, es el He de ese elemento y representa la fase de interiorización de los sentimientos y las emociones. Si la clave de Leo era la fidelidad al principio, la clave de Escorpio será la fidelidad a un amor, a unos sentimientos.

Éste es el punto más dramático del zodíaco, ya que si en Leo esa fidelidad era de tipo inconsciente y no ataba al individuo más que a un principio moral, en Escorpio la persona se encuentra atada a sus sentimientos. Por otra parte, las cualidades del ciclo anterior se encuentran interiorizadas en el signo de agua, de modo que hay fuego en Escorpio, como lo hay en Cáncer, pero mientras en este signo actuaba como una emanación, dando ardor a la imaginación, en Escorpio caldea las emociones internas, dando lugar a toda clase de estados pasionales. Físicamente, Escorpio rige el sexo y, emocionalmente lo arma para el combate. Allí, el agua y el fuego, dos elementos imprescindibles para la fecundidad, producen la vida.

En un nivel profundo, cuando el Sol transite por este signo, será el momento de expandirse y trascender los límites personales y nuestra condición de ser individual, mediante la unión y el intercambio con otras personas. Esto puede lograrse de muchas maneras y en muchos niveles diferentes. Mediante la experiencia directa con los niveles profundos de la realidad espiritual, trascendiendo las circunstancias exteriores materiales, podemos llegar a entrar en contacto con esa conciencia superior y ese conocimiento interno que nos proporcione seguridad en nosotros mismos y nos permita desarrollar todo nuestro potencial.

Se trata de trabajar internamente nuestros sentimientos y emociones más profundos y de encontrar, por tanto, el equilibrio y elevar esas energías y por lo tanto nuestro nivel de vibraciones. Ese trabajo ha de consistir en la toma de conciencia de que somos poseedores de unos sentimientos, de un enorme caudal emotivo que emana de nuestro interior, que hemos de ir trabajando y elevando hasta conseguir transformarlos en algo puro y universal.

 

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Piscis es el tercer signo del elemento Agua, es el vav de ese elemento  y representa el estadio de exteriorización de los sentimientos y emociones. Como todos los signos Vav, se ve accionados por Binah, cuya función es instituir limitando. El designio primordial ya sufrió una primera restricción al pasar por Sagitario, un signo Vav; ahora sufrirá la segunda al instituirse los sentimientos. No todas las semillas dan fruto y, de los proyectos sentimentales plantados en Cáncer sólo algunos subsistirán. Ello significa, en lenguaje claro, que la persona deberá renunciar a algunas de sus ambiciones sentimentales, para que otras, las esenciales, puedan realizarse. Esa renuncia, en una humanidad identificada con sus sentimientos, es quizá lo más penoso que pueda pedirse a un individuo, y de ahí la reputación del signo como portador de pruebas y de sacrificios. Si las semillas que plantamos en Cáncer fueron malas, llegado el momento, los malos sentimientos producirán dramas y miserias.

Por lo tanto, cuando el Sol transite por Piscis, será el momento de dar amor, de compartir todo ese caudal emotivo con los demás. A un nivel más elevado, se tratará más de un amor sublime, místico y universal, más que físico. La etapa pisciana, por ser la ultima del elemento Agua supone un trabajo de dominio sobre los sentimientos y los deseos. Una vez alcanzada esta etapa, si somos capaces de responder a las vibraciones profundas del signo, estaremos en condiciones de sacrificar todos nuestros deseos de tipo personal para entregarnos a una obra social o humanitaria.

 

Francisco

astrologiaviva.com

 

 

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